jueves, 19 de noviembre de 2009

Altar prehispánico




ALTARES PREHISPANICOS.

El pasado 1 y 2 de noviembre si usted no visitó El Museo Comunitario "La Yerbabuena"  en Casa de Cultura de Tomatlán, se perdió de algo muy bueno e ilustrativo para saber más a cerca de esta celebración en las culturas prehispánicas de nuestro país.

El grupo ambientalista JAT de Tomatlán  recordaron las prácticas de la cultura azteca con el montaje, a la entrada de la casa, con un peculiar altar llamado "Zompantli" que en náhuatl significa "muro de cráneos, y efectivamente pudo observarse una pequeña pared tapizada de cráneos chicos, grandes, medianos  que fueron hechos por los propios adolescentes con material reciclado. En la parte inferior colocaron al "Dios de la muerte" llamado "Mictlantecutli" el cual adoraban los mexicas y en quien ponían su confianza para que él recibiera a sus muertos en el lugar respectivo.

 

Al fondo del espacio teatral "Emilio Carballido" del mismo museo y junto al mural del Huatusquito, se podía apreciar el "Altar Olmeca" donde sobresalía la enorme cabeza de un jaguar artesanalmente elaborado con papel maché , con las fauses abiertas y enormes ojos brillantes. Dentro de ellas figuraba también  un monolito de Mictlantecutli "El dios de la muerte". A los costados un hombre y una mujer mostrando sus ofrendas a dicha divinidad. Y como en todos los altares no podía faltar la ofrenda, que, colocadas en cazuelas, tenates de palma y ollas de barro guardaban las semillas de los productos básicos para nuestra cultura madre (Olmeca) como lo son: el maíz, chile, calabaza, tomate, cacao y otros más. Ellos consideraban al "jaguar" un semidios por  las características de fortaleza y poder que representaba dentro de la selva para alimentarse y sobrevivir. Incluso los bebés que nacían con labio leporino los asemejaban con las fauces del jaguar y lejos de verlos como niños con una deformidad física eran considerados venerables, por esa similitud con este felino.

Los olmecas creían que al morir irían al inframundo o lugar de los muertos y ese lugar era precisamente el interior de las fauces del jaguar.